Cada vez son más las familias que deciden contratar a un cuidador para atender a una persona mayor o dependiente. Sin embargo, todavía existe una duda muy habitual: ¿qué ocurre si el cuidador trabaja sin estar dado de alta en la Seguridad Social?
Muchas personas piensan que, si son pocas horas o existe confianza con el cuidador, no pasa nada. La realidad es muy diferente. Contratar a una persona sin cumplir con las obligaciones legales puede tener importantes consecuencias económicas y legales para la familia.
Dar de alta al cuidador no es opcional
En España, cualquier persona que contrata a un cuidador en su domicilio actúa como empleador, por lo que tiene la obligación de formalizar la relación laboral y tramitar el alta en la Seguridad Social antes de que comience a trabajar. Este trámite puede realizarse de forma sencilla a través de Importass, el portal de la Tesorería General de la Seguridad Social.
No importa si el cuidador trabaja unas pocas horas a la semana o a jornada completa: si existe una relación laboral, debe estar dada de alta.
¿Qué riesgos asume una familia si no lo hace?
1. Pago de todas las cotizaciones atrasadas
Si la Inspección de Trabajo detecta que el cuidador estaba trabajando sin alta, la Seguridad Social puede exigir el pago de todas las cuotas no abonadas desde el primer día, además de aplicar los correspondientes recargos e intereses. Es decir, el ahorro inicial puede convertirse en una deuda considerable.
2. Multas importantes
Además del pago de las cotizaciones pendientes, la contratación irregular puede ser sancionada económicamente. Actualmente, el incumplimiento de la obligación de dar de alta a un empleado del hogar puede conllevar multas que oscilan entre 3.750 y 12.000 euros, dependiendo de la gravedad del caso.
3. Si ocurre un accidente, la responsabilidad es mucho mayor
Si el cuidador sufre una caída, un accidente o una lesión mientras trabaja y no está dado de alta, la familia puede enfrentarse a importantes responsabilidades económicas, además de posibles reclamaciones judiciales.
En algunos casos, la familia deberá asumir directamente gastos o indemnizaciones que, de existir una contratación regular, estarían cubiertos por el sistema correspondiente.
El cuidador también pierde derechos
Trabajar sin contrato perjudica igualmente al profesional. Sin el alta en la Seguridad Social, el cuidador puede quedarse sin acceso a prestaciones como:
- Baja por enfermedad o accidente.
- Prestación por desempleo.
- Cotización para la jubilación.
- Prestaciones por incapacidad o maternidad/paternidad.
La legislación actual ha reforzado considerablemente la protección de las personas trabajadoras del hogar, equiparando progresivamente sus derechos al resto de trabajadores.
«Solo viene unas horas»
El número de horas trabajadas no elimina la obligación de dar de alta al cuidador. Incluso cuando la ayuda es unas pocas horas a la semana para acompañar, hacer la compra o ayudar con el aseo, sigue existiendo una relación laboral que debe regularizarse.
¿Y si el cuidador acepta trabajar sin contrato?
Aunque exista acuerdo entre ambas partes, la responsabilidad principal sigue siendo del empleador. Es decir, aunque el cuidador diga que prefiere cobrar «en mano», eso no exime a la familia de cumplir con la normativa laboral.
Regularizar la situación es más sencillo de lo que parece
Muchas familias retrasan el alta porque creen que será un proceso complicado. Sin embargo, hoy en día la Seguridad Social permite realizar prácticamente todo el trámite de forma online, indicando las horas de trabajo, el salario y los datos del trabajador. En pocos pasos puede quedar formalizada la contratación.
Además de evitar sanciones, la familia gana tranquilidad y el cuidador trabaja con todas las garantías legales.
En JoinToCare apostamos por un cuidado seguro para todos
En JoinToCare creemos que cuidar también significa hacer las cosas bien. Por eso ponemos en contacto a familias con cuidadores para que puedan encontrar a la persona adecuada y comenzar una relación profesional basada en la confianza, la transparencia y el cumplimiento de la normativa.
Porque cuando un cuidador está protegido, la familia también lo está.
Comentarios